Summer of Blood

Onur Tukel / Estados Unidos / Nocturna

Si sumamos Casa Vampiro podemos sacar la rápida conclusión de que a los vampiros se los están tomando para la chacota. En Frankenstein se hace un sándwich, la obra maestra de libro infantil que creó Adam Rex ­–un retrato cómico de los monstruos clásicos del cine–, el conde Drácula aparece presumiendo, porque claro, es el más elegante de los monstruos. El asunto es que el pueblo por el que pasa su carreta está muy tentado, y no se animan a decirle de la espinaca que tiene entre sus dientes. Summer of Blood, que va en la misma línea de falta de respeto, es un mumblegore con un protagonista bien horrendo, dejado por su novia por vago, cínico, machista, engreído y mediocre, que empieza a tener citas por Tinder de penosos resultados, porque además es malo en la cama. Hasta que un día un vampiro lo muerde: “¿Querés morir?”, le pregunta, porque como buen vampiro mumble es tímido. Y a partir de ahí nada cambia demasiado, salvo su vida sexual, que se intensifica. Summer of Blood deja de lado todos los estereotipos colmilludos –el conde, el bárbaro, el monstruoso– y crea una nueva clase de vampiro más acorde a nuestros tiempos: el vampiro forro.

LU 20, 21.00, V. Caballito 4; MI 22, 20.30, V. Caballito 4