Superperiodismo para todos

Llega a las salas Expediente Santiso, una película sobre un periodista que tiene un superpoder: trabajar mejor que nadie. Hablamos con el director y protagonista, Brian Maya, que cuenta cómo se inspiró en Columbo y Kojak para componer a su personaje.

¿Cómo te surgió la idea de esta película?

Después de mi primera experiencia en cine con Palermo Hollywood, habiendo producido un guion propio, casi autobiográfico, quería generar un proyecto en el que no necesariamente sea una historia personal sino un producto de calidad, con la intención de entretener. Cuando descubrí el libro de cuentos de Eduardo Marando Santiso y los Cuervos, me pareció que había un personaje espectacular, muy cinematográfico, lleno de defectos, y sobre todo muy humano. Desarrollamos una serie para TV con este personaje, y hasta llegamos a filmar un piloto que nunca llegó al aire. Sin bajar los brazos, lo seguimos desarrollando y elaboramos una película con la intención de hacer una trilogía. En cada entrega habría una historia distinta, con el mismo personaje y el mismo universo. Siempre trabajo con Omar Quiroga, que es como una especie de Obi-Wan Kenobi para mí, y la idea de armar un equipo entre Eduardo Marando y Omar me seducía mucho. Así fue como se gestó el proyecto. 

 

El cine argentino y el de superhéroes no suelen ir de la mano, pero ahora, con Kryptonita y una ebullición del cine de género local, parece haber una génesis. ¿Qué te motiva a ir por este camino y qué pensás de este fenómeno que está sucediendo con el género acá?

 Lo que me motiva a hacer películas de género es la necesidad de contar historias. Que quepan dentro de ese formato es una mera casualidad. Más allá de esa primera necesidad, algo muy motivador es la respuesta del público, la predisposición a aceptar un cine distinto argentino a lo que habitualmente estamos acostumbrados. Entre Bafici y mar del Plata había un espectro gigante que muchas veces no se cubría. Por eso el festival Buenos Aires Rojo Sangre es tan importante. Había una pared que no dejaba pasar, en el aspecto comercial. Kryptonita detonó esa pared con un camión de explosivos, y Resurrección la terminó de explotar. Es como que el camino ahora está allanado para que haya muchas más películas de este género, fantástico, policial, cómic, superhéroe o lo que sea. ¿Qué pienso? ¡Era hora! Bienvenido sea. Y si puedo aportar con mi granito de arena a esa Génesis, será un gran orgullo.

 

¿Cómo influyen espacios como Blood Window, por el cual pasaste, para el cine de género local?

Influye muchísimo de manera positiva. Gracias al equipo de Internacionales del INCAA, que maneja este espacio, se ha logrado visibilizar a los artistas que hacen este cine en Argentina. Antes era mucho más difícil llegar a otros países. Con Ventana Sur y Blood Window, estamos en el radar de los compradores internacionales, los agentes de venta y los distribuidores. No sólo eso, sino también jefes de estudio norteamericanos y de Europa.

 

¿Cómo fue el proceso de rodaje?

Fue increíblemente arduo y corto, con pocos recursos pero máximo aprovechamiento de todo lo que teníamos a nuestra disposición. Fue una fiesta para mí que duró muy poco. Se filmó en 24 jornadas, lo cual es muy poco, pero el proceso de postproducción duro más que un año y pico, por los FX que tiene la peli y el diseño de sonido. El rodaje fue muy intenso, pero el diseño de producción fue tan meticuloso y correcto que se pudo concretar sin problemas. Filmamos el 80% de la película en una sola locación, 15% en otra, y un 5% en exteriores y en una locación lejana donde recreamos Egipto e Irak. 

 

¿Qué referencias tomaste a la hora de componer a Santiso?

Las grandes series norteamericanas de la década del 70 y 80. Peter Falk como Columbo, Telly Savalas como Kojak. Estas series tenían personajes imperfectos, humanos, maravillosos. Lo mismo quería lograr con este personaje. Salvador Santiso es muy desprolijo, colgado, casi un mamarracho. Pero es un excelente profesional. Es una especie de anti héroe, tipo Marvel, y su superpoder es que es muy buen periodista. No puede dejar de investigar hasta llegar a la verdad. Es más fuerte que él. Parecido en ese aspecto a Tony Stark. Es mujeriego, desprolijo, pero un ingeniero espectacular. 

 

¿Cómo te resultó actuar al mismo tiempo que dirigías?

Comparado con todo lo que implica estar produciendo una película con un presupuesto reducido, con pocos días para filmar, sindicatos, locaciones que se vencen, todo eso... y estando en la dirección durante el rodaje, intentando recrear lo escrito en el guión con las posibilidades reales que hay durante el rodaje: actuar es una pavada. Al menos para mí que soy actor. Estaba tan inmerso en la producción y en la dirección, habiendo desarrollado el guión durante cuatro años, que ese personaje me salía muy fácil. No tenía diálogo, y era muy divertido hacer de villano. 

 

¿De qué manera trabajaste la idea del superhéroe terrenal que interpreta Carlos Belloso?

Carlos estuvo en las versiones anteriores del proyecto, cuando había empezado como una serie. El guión estaban lo suficientemente bien escrito que tenía todo lo que se necesitaba como información para el personaje. A partir de ahí mi trabajo era dejarlo solo a Carlos y que tenga el suficiente espacio para crear. Suelo ser invasivo, por eso me pareció importante darle lugar al actor. Ensayamos mucho no sólo con Carlos sino con Leonora y los demás actores. Preparamos las escenas semanas antes de filmarse. Especialmente la relación entre Santiso y su mujer, y las escenas que tienen que ver con la muerte de su hija. Todo salió de ahí. 

 

¿Qué expectativas tenés para el estreno?

Altas esperanzas, moderadas expectativas. Lo que espero es que la gente sepa que la película existe, ante todo. Es muy difícil posicionar la película en los cines, que te cuelguen el afiche, que pongan el banner, que pasen el tráiler en los cines, que si logramos tener todo eso y la gente la descubre, entonces soy feliz. La película es para el público. Sin público no hay show, la película no existe.