Teoría del cine

Tres D, la segunda película del cordobés Rosendo Ruiz, se estrena el 9 de octubre en Córdoba y llegará a las salas de Buenos Aires el 6 de noviembre.

No lo vimos venir, pero los signos estaban allí para el que fuera capaz de leerlos: De caravana, la ópera prima de Rosendo Ruiz, cargaba con una dosis de cine tan excesiva que iba a terminar obligando al director a replantearse por completo su segunda película. Tres D no se parece en nada a la anterior; el cine de Ruiz, a fuerza de tanto género, cultura popular y relato fuerte, pareciera haber implosionado y redirigido la mirada hacia sí mismo. Mejor, hacia el universo que dio a conocer al director y su primera película: los festivales de cine. Tres D transcurre durante la edición 2013 del FICIC, el festival de cine de Cosquín, y los protagonistas son un joven que trabaja para la organización haciendo entrevistas y su amiga, que resulta ser una improvisada ayudante. La cinefilia se mezcla con la mitología festivalera, y algunos de sus representantes más sobresalientes, como Gustavo Fontán, Nicolás Prividera y José Campusano, responden preguntas y aparecen como maestros de un raro oficio: la producción independiente. La película no teme cruzar la ficción con recursos del documental más tradicional, y en más de una ocasión se sirve de un desencuentro amoroso o de un gag para reencauzar la narración. Si De caravana era una película libre, esta lo es todavía más: a la par del guiño y la cita, Tres D suma una tensión romántica, un conflicto narrativo, y hasta se permite generar espacios para reflexionar abiertamente sobre el cine. Evidentemente, la lucidez y la gracia pueden tomar diferentes formas, y la filmografía de Rosendo Ruiz llega a ellas por un camino distinto cada vez.