Testigo en silencio

El vecino, de Radu Muntean

El vecino podría ser un cortometraje o un puñado de viñetas: hombre escucha gritos, interviene o pide que alguien lo haga y fin de la historia. Esta es una película sobre conflictos que podrían no desatarse, no solo porque no deberían suceder sino porque, además, como muchos de los peores males, podrían solucionarse con una detección temprana. Pero, claro, esto no es un manual acerca de lo que uno debería hacer frente a una situación de violencia, sino un despojado retrato de lo que no se habla, ni se escucha, ni se ve.

Patrascu es un padre de familia sin demasiado para destacar. Tiene un trabajo como gestor, sale y entra de su casa con su portafolio lleno de papeles, está casado, tiene un hijo y un perro. Las cuestiones hogareñas son, también, las típicas. Los problemas son solucionables y los días son más o menos prolijos y predecibles. Hay, en ese hogar, un orden establecido y una tranquilidad alrededor de eso. Pero, en medio de toda aquella cotidianeidad, el hombre se dirige escaleras arriba. La parsimonia producto de la falta de ascensor lo coloca, pared de por medio, frente a una situación sospechosa. Su vecina discute a los gritos con alguien. Algún portazo, grito, queja y él se detiene por uno o dos segundos junto a la puerta, mientras su perro no entiende demasiado de qué se trata esa pausa que escapa a la rutina. Un muchacho sale y encierra a la mujer. Va, viene, y nuestro protagonista sigue escalones arriba y se retira.

No pasa mucho tiempo hasta el momento en que la policía se pasea de uno a otro departamento del edificio para averiguar si alguien sabe algo que ayude a esclarecer la muerte de una joven vecina. Y allí, cuando Patrascu elige no declarar nada, comienza una suerte de contrathriller en el cual él esquiva hasta donde pueda cualquier tipo de sobresaltos y hace fuerza por permanecer inmutable frente a algo que, si no lo roza, no le compete. Pero el presunto asesino no hace más que ponerse frente a su cara, se escabulle en cada rincón de su coreografía diaria, y hace tan difícil como incómodo eso de mantenerse al margen. El margen se llenó de zonas grises y al protagonista parece molestarle eso mucho más que todo lo que pudo haberle pasado con su vecina. La presencia de este hombre (que también vive en el edificio) lo incomoda porque le mete adentro de su casa la necesidad de pensar hasta dónde se puede o debe intervenir y, ahora, tal vez tenga que hacerlo por él.

Es que todo esto él podría haberlo hecho en un minuto o menos; en tan poco como lo que alcanza para hacer un gesto que salve, para llevar a cabo la intervención que hace falta para no ser un justificador o un cómplice silencioso.

 

El vecino

Un etaj mai jos

De Radu Muntean

2015 / Rumania / 93’

Estreno: 02 de junio (Zeta Films)