Three

SA 26, 17.00, AMB 1

Demasiado automatizado y enamorado de sus propios mecanismos cinematográficos, con Three Johnnie To no logra esquivar el farragoso terreno del mero ejercicio estilístico. Se trata de una historia de triple línea argumental en la que los personajes se vuelven parodias de sí mismo, característica observable en otras obras del director hongkonés pero que aquí no logra robustecer la trama sino licuarla. De rasgos hiperbólicos, esos personajes transitan casi autonomizados, orbitando su propia historia. Por un lado está la neurocirujana obsesiva, seria, demasiado autoexigente, que coquetea con el delgado límite entre el compromiso y la mala praxis. Por el otro, un bufonesco criminal que aterriza en el hospital con una bala alojada en el cabeza. El tercero que se suma a la escena de este thriller interhospitalario es un policía que custodia los movimientos del ladronzuelo, cuyo delineamiento psicológico lo sitúa en las cercanías del cartón escenográfico más insubstancial que podamos imaginar. Casi toda la acción se concentra en el interior del hospital, donde se despliegan un puñado de subtramas y personajes secundarios que oxigenan un poco el cóctel narrativo. Sin embargo, si no fuese por el tramo final (marcado por secuencias de acción vertiginosa y tiroteos, en clave de ralenti), la indiferencia inundaría la sala.