Todos tenemos un plan (pequeño)

Kelly Reichardt sigue el día a día de tres ecoterroristas en Night Moves, la que parece ser su película más mainstream a la fecha.

Después de la proyección de un oscuro documental sobre desastres naturales y la responsabilidad de las grandes corporaciones, la directora toma el micrófono y explica a su auditorio, compuesto mayormente por jóvenes ambientalistas, que ella no es partidaria de un “gran plan” para revertir el deterioro ecológico, sino que cree en “planes pequeños, un montón de planes pequeños”. Ese bien podría ser el programa de Kelly Reichardt y de su cine siempre elaborado alrededor de actos minúsculos, de gestos cotidianos fugaces, de las cosas simples de todos los días que tantas otras películas parecieran haber olvidado. Una directora que dice creer en “un montón de planes pequeños”; esa escena puede leerse en clave autorreferencial, como si fuera Reichardt la que nos explica el propósito de sus películas. Dentro del público se encuentran Josh (Jesse Eisenberg) y Dena (Dakota Fanning), dos activistas de orígenes sociales distintos que, junto a Harmon (Peter Sarsgaard), habrán de diseñar y ejecutar un plan para hacer explotar una represa del sur de Oregón. Pero Night Moves no es una película sobre una gran causa: aquí no hay espacio para monólogos encendidos sobre la crisis ecológica básicamente porque, como ocurría en Wendy & Lucy o en Meek’s Cutoff, el mundo físico se impone con su lógica infranqueable, de manera tal que a los protagonistas no les queda otra opción que negociar siempre en desventaja con la realidad. El relato dedica una buena cantidad de tiempo a contar los preparativos previos al atentado, como la adquisición de una lancha usada o la compra (demorada por un trámite que pide un enorme local estilo Walmart) de un fertilizante necesario para la fabricación casera del explosivo. A su vez, las relaciones que entabla el trío se encuentran lejos de las emociones exacerbadas del cine mainstream: nada de grandes pasiones amorosas, rencores o lecciones de moral; solo queda a la vista la erosión lenta y constante que implica cualquier clase de convivencia humana en condiciones materiales precarias. Ese desgaste, mudo y devastador a la vez, es el corazón del cine de Kelly Reichardt que Night Moves viene a actualizar bajo la forma de un thriller silencioso y nocturno.

SA 5, 21.00, A. Belgrano; DO 6, 13.50, A. Belgrano; DO 6, 22.25, A. Belgrano 3.