Un mundo perfecto

Contrario a lo que indica la receta, nada mejor que mirar hacia afuera cuando el mundo está en crisis. O al menos cuando se trata de cine. Marcelo Alderete, reconocido programador del festival costero clase A, recomienda no perderse los focos sobre las más audaces y novísimas películas surcoreanas y españolas que se darán cita en Mar del Plata.
Hanaan, del operaprimista uzbeco-coreano Ruslan Park.

Nota publicada en la edición impresa del número de diciembre de 2012.

En una de nuestras interminables recorridas por embajadas e instituciones junto a mi colega Cecilia, en  busca de colaboraciones para el Festival de Mar del Plata, recibimos una recomendación que en ese momento nos sorprendió y después nos sirvió. A veces los consejos funcionan de esa manera, cuando uno hace exactamente lo contrario. El consejo fue: “En épocas de crisis, hay que mirar hacia adentro”. Obviamente, salimos de esa reunión bastante perturbados y –obviamente- sin haber conseguido absolutamente nada. “Es la crisis”, parece ser la frase que lo justifica todo.

En estos tiempos de nacionalismos mal entendidos, “mirarnos hacia dentro” (frase que, por otra parte, encierra un funesto aire new age) es casi lo peor que podríamos hacer, nos dijimos con Cecilia. Un festival de cine internacional, como lo es el de Mar del Plata, no puede y no debe regirse por una regla semejante. (Claro que hay que ocuparse del cine nacional, pero basta ver la cantidad de títulos nacionales programados en esta edición del festival, para cerrar cualquier tipo de discusión).

Así que, para alejarnos de la palmada en la cabeza paternalista que nos suelen dedicar desde ciertos lugares (casi siempre de poder), elegimos el camino contrario. Dirigir nuestra mirada hacia fuera y que esa mirada sea lo más amplia y generosa posible.

Entonces, decíamos, el mundo…

 

Los chicos del sur

El cine de Corea del Sur despierta envidias en todo el mundo, y no sólo por las leyes y reglas que el estado aplica a su producción cinematográfica. Un tema interesante pero demasiado extenso como para desarrollar en este espacio. Basta centrarnos en sus autores más conocidos para dar pruebas concretas de lo que estamos hablando.

Desde Hong Sang Soo a Kim Ki Duk, dos autores en las antípodas estilísticas, pero amados y respetados en el circuito de festivales internacionales y la crítica (creo que no es necesario aclarar que uno de ellos es más amado que el otro); hasta los más comerciales, pero no menos personales, como Park Chan Wook y Kim Jee Woon, (de los cuales -no por nada- sus últimas películas cuentan con producción norteamericana y elencos en los que aparecen Nicole Kidman y Arnold Schwarzenegger). Pasando por un autor como Lee Chang Dong y un nombre que, como pocos, sabe unir lo popular con una fuerte marca autoral, como lo es Bong Joon Ho.

Y entre todos estos nombres, claro, cientos de directores realizando sus primeras o segundas películas, obras siempre personales, pero alejadas de los guiños y manías de lo que suele llamarse despectiva (y a veces erróneamente) cine moderno o festivalero. Dramas, comedias, documentales. Todos estos géneros son revisados por los autores seleccionados en esta sección llamada “Postales del sur - Nuevos directores coreanos”. Pero vayamos a las películas, que es lo que nos importa.

Super Virginde Back Seung Kee, que de ser comprada por algún distribuidor local, podría ser bautizada “Virgen a los 30”, ya que de eso trata la divertida y por momentos triste historia de su protagonista, un poco agraciado joven a quien se le cruza una particular oportunidad de cambiar su suerte. Realizada con un presupuesto mínimo, Super Virgin sorprende por su trama y su ingeniosa utilización de recursos económicos mínimos. El tipo de películas que no suelen recorrer festivales, y así quedo demostrado (chisme) al ser rechazada por un supuestamente moderno festival del gran país del norte. Una verdadera sorpresa.

Let me outde la dupla Jae Soh y Kim Chang Lae es otra comedia. Y quizás, la película más cinéfila y graciosa de los últimos años.Un joven y engreído estudiante de cine tiene la oportunidad de realizar su película y demostrar con hechos, todo lo que aseguraba con sus palabras. Imaginemos una remake de La noche americana dirigida por John Hughes, en donde la película dentro de la película responde al particular género del “melodrama zombie”.

Y siguiendo con las comedias, también está Dangerously excited de Koo Ja-hong, en donde un gris y rutinario empleado público verá su vida cambiar a raíz de un infortunado cruce con una banda de música indie, y los consejos de un (así como suena) Bob Dylan en versión coreana.

También hay obras personales como Sleepless night de Jang Kun-jae, película que describe el universo íntimo de la pareja protagonista durante esos momentos de insomnio a los que alude el título. A los cuales la cámara acompaña con pudor, sobriedad y una sabiduría cinematográfica que funciona, en este caso, como otra forma del amor: del director a sus personajes, a su oficio de cineasta y también al espectador. 

En Romance Joe, de Lee Kwang-kuk, un director de cine bloqueado artística y emocionalmente, una vital y sexy "vendedora de café", adolescentes enamorados, suicidas varios y un niño que busca a su madre, entrecruzan sus historias hasta el infinito y de intrincadas maneras. Pero siempre con el deseo y la necesidad de ficción como motor narrativo, y una confianza absoluta en la inteligencia del espectador.

Si la cantidad de historias es finita y ya todas fueron contadas, Romance Joe demuestra que el cine puede volver a revitalizarlas usando herramientas que le son únicas.

La historia que cuenta Hanaan, de Ruslan Park transcurre en Tashkent (Uzbekistán), pero con Corea como la tierra prometida a la que alude su título. Una ficción que apela al registro documental para dar cuenta de una historia de policías infiltrados en el mundo de las drogas. Por otra parte, no sólo su trama, también su búsqueda de un realismo extremo, relacionan a Hanaancon el cine norteamericano de los 70 (aunque hay que aclarar que la aspereza de esta película, filmada en las calles y con actores no profesionales, es única y altamente personal). 

Bleak Night, es la película con la que el director Yoon Sung Hyun se graduó de la Korea Academy of Film Arts (KAFA). Algo que podría ser un simple dato anecdótico, pero que cobra verdadero valor al ver su solidez. No sólo por su rigurosa puesta en escena, sino también por la confianza y seguridad con la que se desarrolla esta historia trágica de amistad entre tres estudiantes, contada a través de flashbacks y una cronología fragmentada, que va revelando una trama donde la angustia adolescente funciona como trasfondo de la historia.

‏Tony Rayns es el crítico cinematográfico con mayor conocimiento sobre cine oriental en todo el mundo. Y así lo demuestra el documental Tony Rayns and a Quarter Century of Korean Cinema, de Won-tae Seo. Desde su visita por primera a vez a Corea, en 1988, la relación de Rayns con el cine de este país fue tan estrecha, que es imposible pensar en la relevancia de esta cinematografía sin su tarea crítica y de difusión. Como lo aseveran directores de la talla de Hong Sang Soo, Lee Chang Dong y Jang Sun-Woo (a quien Tony Rayns le dedicó su única -hasta ahora- incursión en el cine, el documental The Jang Sun-Woo Variations en 2001). El amor a una cinematografía, pero también el amor a un pueblo y a sus lugares, mostrado a través de la visita de Rayns a  hoteles, restaurantes y bares favoritos. Si escribir de cine, es también hacerlo -como alguna vez dijera Jean Luc-Godard-, Tony Rayns es también un gran cineasta y su vida, una verdadera historia del cine.

 

Cine en sombras

El cine español comercial comparte muchas características con el argentino. Inclusive varios actores locales suelen participar en esas coproducciones, los resultados finales de estos productos suelen ser variados y responder a supuestas lógicas de mercado difíciles de comprender, pero fáciles de aplicar.

Pero esta vez, a no asustarse, nos encargamos de otro cine. Un cine invisible y secreto que escapa a los cánones de lo establecido por la industria y el público en general. Obras hechas a espaldas de institutos de cine y requerimientos formales, y a veces económicos, ya estandarizados. Películas que parecen descreer de los formatos o elegir los que tienen más a mano con tal de dar cuenta de lo que está ocurriendo. Una inmediatez que a veces se relaciona con el pasado en forma directa y personal. Documentales, ficción, híbridos. Historias propias, diarios íntimos, el estado del mundo, recuerdos, memorias, paisajes. Y algunos trabajos imposibles de definir desde lo formal, es lo que contiene esta sección llamada “España Alterada”.

Desde nombres conocidos como Andrés Duque,  Isaki Lacuesta, Ricardo Iscar y el Colectivo Los hijos,  hasta otros como Xurxo Chirro (quizás uno de los cineastas más interesantes y secretos de la actualidad, autor –si es que vale la definición- de esa maravilla llamada Vikingland) y Lluís Escartin Lara (ineludible para quienes hayan seguido la retrospectiva que el festival le dedicó en 2010), a otros –muchos- nombres a descubrir, al menos para el público argentino.

Elías Siminiani con su primer largometraje, el muy personal Mapa, Virginia García Del Pino con la radical El jurado, Víctor Iriarte, Kikol Grau, Ignasi Duarte, director de la maravillosa y sorprendente Montemor, Angel Santos Touza, los QQ, Xacio Baño, Jorge Tur, Francina Verdés, Chus Domínguez, Daniel Cuberta, Carlos Vermut y Jimmy Gimferrer. Un exceso en todo sentido. Y entre todos estos nombres y títulos, los estrenos mundiales de los documentales Pepe el andaluz, de Alejandro Alvarado Jódar y Concha Barquero y Perseverança de Frances Font. La confianza de estos directores al elegir el Festival de Mar del Plata como lugar para mostrar por primera vez sus obras, es un verdadero motivo de orgullo.

Y anticipando a todo este otro cine, la exhibición de la recientemente recuperada Vida en sombras (1948) de Lorenzo Llobet-Gràcia. Verdadera obra maestra oculta de la historia del cine español.

El mundo, como el cine, es enorme e inabarcable, encerrarse y ver siempre lo mismo no debería ser una opción.Los festivales de cine, son esa oportunidad para escaparnos de la tiranía de la cartelera actual y darnos cuenta de que existe otro cine. Esperamos que la programación de esta nueva edición del Festival de cine de Mar del Plata sea una prueba de esto.

PD: Obviamente, lo que contamos al principio, es un simple recurso literario, esas cosas no ocurren en el mundo de la cultura, ni en Argentina ni, hasta donde sabemos, en el resto del mundo…