Un tornado arrasó mi ciudad

Con espíritu clase B y un irrefrenable amor por la aventura, Steven Quale hace volar por los aires capacidad de asombro con una película que se ubica en la vereda opuesta del cine catástrofe maximalista al que estamos acostumbrados.

Steven Quale, director de En el tornado, dio sus primeros pasos como cineasta en Criaturas del abismo (2005), el fascinante documental submarino de James Cameron en el que Quale figura como codirector. La película sigue a un grupo de biólogos marinos y científicos de la NASA (y a James Cameron, claro, porque bien sabemos que a Cameron lo apasionan estas cosas) en una serie de expediciones al fondo del océano que les sirven a los biólogos para intentar descubrir y analizar diferentes tipos de especies y organismos,y a la gente de la NASA para tratar de entender un poco más ciertos fenómenos naturales que bien podrían darse en otros planetas (la película, incluso, se reserva un momento de alta emoción sobre el final al imaginar a dos de los científicos investigando la hipotética vida subacuática de la luna Europa de Júpiter). Y sí, vemos un montón de bichos increíbles; cosas que nunca imaginamos que podían existir (hay incluso un pez con pies que se asemejan un poco demasiado a los de los humanos), y todo esto nos deslumbra como espectadores. Pero el foco central de la película no pasa tanto por estas hermosas especies, sino más bien por la reacción de estos personajes/investigadores al verlas por primera vez; por el amor incondicional haciasu trabajo.

Varios de los muchísimos personajes que En el tornado presenta, retrata, describe y convierte en inolvidables en apenas 89 minutos son también investigadores. Y su mirada (y la mirada de la película) frente a la serie de tornados de proporciones bíblicas que se dan en cuestión de horas durante la película es perfectamente análoga con la de los científicos de Criaturas del abismo: estos tipos (o por lo menos dos de ellos) aman su trabajo; son capaces de dar la vida por él y, si bien tal vez les pese dejar atrás a su familia (hay dos situaciones casi idénticas en Criaturas del abismo y En el tornado que incluyen a madres extrañando a sus hijas pequeñas), sienten que deben hacerlo. Y esa sensación de asombro por parte de los científicos de Criaturastambién se repite en esta película, especialmente en un momento epifánico y absolutamente bello que más vale no revelar.

Pero Quale deja que lo maravilloso se extienda durante toda la película,más allá de estos personajes, del amor por su trabajo y de su emoción ante semejante hecho: en su manera de poner en escena estos huracanes y su destrucción, logra la difícil tareade resultar espectacular desde un perfil bajo que se encuentra en la vereda opuesta del rompantodismo del cine catástrofe maximalista (aunque también altamente divertido) de Roland Emmerich.El espíritu de En el tornado está muchísimo más cerca del cine clase B –al igual que aquel incomprendido y extraordinario blockbuster de 90 minutos que fue Jurassic Park 3,de Joe Johnston–,en ese afán por ir directo a la aventura y no parar en ningún momento hasta que esta termina,utilizando en el camino dispositivos lo-fi como las filmaciones caseras (o de investigación, en el caso de los cazadores de tornados) que articulan el relato pero no lo determinan,ya que, si bien la película coquetea con el género del foundfootage(ver recuadro), también hay una cámara omnisciente. Esa decisión de no aferrarse totalmente al found footage le abre montones de posibilidades, la deja respirar, la despoja de todos los problemas de lógica que suelen tenerestas películas y le permite mostrar unos increíbles planos generales de los megatornados.Pero, a la vez, el uso de estas filmaciones le da a la película la posibilidad de reflexionar, como ningúnotrofilmde found footage, sobre el punto de vista (aunque sin hacer alardes de ello).

Y en el centro están los personajes,los principales testigos de estos fenómenos, quienes sontratadoscon un amor y un respeto que pocas veces se ve en películas catástrofe, que suelen tender a la truculencia y la crueldad. Para En el tornado, todos los personajes son héroes a su manera y están en igualdad de condiciones. Tomemos como ejemplo a dos personajes que en cualquier otra película morirían en la primera media hora: se trata de dos borrachines desquiciados que se la pasan haciendo stunts a lo Jackass para subir a YouTube, calzándose una GoPro en la cabeza y, por ejemplo, tirándose con un cuatriciclo a una pelopincho. Un encuentro con quichicientos tornados es lo mejor que les podría pasar a estos muchachos, y su pasión es la misma que la de los personajes mencionados al comienzo de la nota. Y (pequeño spoiler), en un último acto de nobleza, la película los hace sobrevivir.

 

En el tornado

Steven Quale

Estreno: 25 de septiembre

2014 / Estados Unidos / 89 minutos

Warner