Una manera amorosa y anárquica de entender el mundo

El héroe de la comedia, John Landis, dio una masterclass en el marco del 28vo. Festival Internacional de Cine de Mar del Plata y la descoció. Sus comienzos, su juventud, sus actores trágicos, lo que hizo, lo que no, su amor por el cine. De la cinematográfica ciudad de Los Ángeles a la peronista ciudad Mar del Plata.
Landis y el programador Pablo Conde, en plena masterclass.

 

“Boudou: ¡sos Perón!”, grita un militante de alguna agrupación kirchnerista. Y en la puerta del hotel Provincial, un tendal de jóvenes se apersona para ver al vicepresidente a propósito de su visita al ECA (Encuentro de Comunicación Audiovisual). Minutos más tarde, ya en los pasillos del también peronista hotel, un convoy de fanáticos de San John Landis corea: “¡Landis, Landis, qué grande sos!”. Y Landis es Perón.

En el marco del “Encuentro con los maestros”, el director, productor y guionista norteamericano John Landis tiró magia. Recibido por un público lleno de algarabía, Landis se aproximó a los porqués de la comedia. Y por demás aplaudido, democratizó a todos y todas su visión retorcida, amorosa y anárquica de entender el mundo. “Desde muy chiquito sabía lo que quería hacer”, comienza la charla acompañado por el ya mítico programador Pablo Conde. “Cuando vi Los siete viajes de Simbad, de Ray Harryhausen, a los ocho años me dije: “esto es lo que yo quiero hacer”. Y lo hizo. Y se convirtió, también, de paso, en una de las grandes luminarias del cine mundial.

Nacido en Chicago en 1950, mudado a los dos meses de edad a la ciudad de Los Ángeles, Landis dedicó toda su vida al cine. Y entre anécdotas del especialista en make-up John Chambers y del film de ultraespionaje Argo, el director de gemas como Tres amigos o De mendigo a Millonario hizo mención a otros héroes de su propia envergadura: “Spielberg, Coppola, Scorsese, De Palma y los grandes directores del cine eran nerds. En esa época, ser director era lo contrario a ser chic, como sí sucedía –por ejemplo- en Francia con Truffaut”. Y la remata con toda: “Spielberg representa La venganza de los nerds”.

Distendido y de buen humor, Landis contó de aquel trip que tuvo en su juventud por Belgrado, Yugoslavia: “Viajé pasando por debajo de La Cortina de Hierro colgado en la panza de un tren”. Además, aportó datos poco conocidos de su biografía como que fue doble de riesgos en cientos de películas (“me matan en, más o menos, 150 films”) y que trabajó, por su parte, en todos los rubros del cine menos –subrayó con ahínco- en peinados.

El aire nostálgico vino de la mano de John Bellushi. Cuando le preguntaron por el actor integrante de Saturday Night Live y el también protagonista de Animal House y Los hermanos caradura, Landis señaló: “No me sorprende que haya terminado así. Era un gran actor, fuerte como un tractor, inteligente como un toro. Aún no puedo aceptar su ausencia”. Se sabe: John Bellushi murió de sobredosis de spedball en 1992.

Y la mueca pop vino por parte de una anécdota genial: “De la nada, un día me llamó Michael Jackson y me dijo: quiero ser un monstruo. Él había quedado fascinado con Un Hombre Lobo Americano en Londres e hicimos Thriller”. Y nadie sabía que Thriller se convertiría en el clip de clips. Y en el padre, la madre y el tutor de todos los videos de música del mundo.

Y ante la pregunta de una estudiante –hubo lugar para un musculoso Q & A, de casi dos horas- acerca de un posible consejo para los estudiantes de cine, Landis apuntó en seco: “Hagan películas”. Él filmo más de quince. Él es Perón.