UNCIPAR: un oasis festivo y descontracturado

Crónica de una nueva edición del clásico festival gesellino dedicado al cortometraje, y cuyo premio principal fue para María, de la directora y actriz Mónica Lairana.
María, de Mónica Lairana.

Tal vez pasen desapercibidas para algunos, pero los que las conocemos sabemos que las Jornadas Argentinas & Internacionales de Cine y Video Independiente, organizadas por UNCIPAR (la Unión de Cineistas de Paso Reducido, institución longeva del cine nacional más independiente) tienen su historia. Las Jornadas de UNCIPAR ya llevan 35 años firmes en su objetivo de generar un espacio de intercambio y difusión para ese formato siempre tan desprestigiado: el cortometraje. Cualquiera que haya conversado con algunos de sus más antiguos asistentes sabrá que en sus inicios el festival fue un espacio de resistencia y libertad en un contexto de represión. Por sus pantallas pasaron (y siguen pasando) muchos realizadores hoy consolidados, y el festival es una cita ya obligada para los estudiantes que dan sus primeros pasos en el cine de pequeño formato.

La programación de este año estuvo signada por una saludable variedad: de géneros y formatos, de temas y procedencias, de intereses estéticos y temáticos. La competencia nacional albergó cortos de todo el país; por sus programas pasaron –entre muchas otras cosas- comedias delirantes, películas experimentales, documentales de denuncia, y dramas de contenido social. La misma idea de diversidad parece haber guiado la selección de los largometrajes invitados en esta edición: los documentales Sibila (Teresa Arredondo, 2012) y Nicaragua… El sueño de una generación (Roberto Persano, Santiago Nacif, Daniel Burak, 2012) y las ficciones Hermanos de sangre (Daniel de la Vega, 2012) e Infancia clandestina (Benjamín Ávila, 2012). Completaron la programación los cortometrajes de la competencia internacional, el programa de cortometrajes ganadores del festival UNICA del año pasado (festival al que irán a competir, como todos los años, los cortos nacionales ganadores) y una selección de los Videominutos por Mariano Ferreyra, un proyecto de amplia convocatoria impulsado por el grupo Ojo Obrero. Y, por supuesto, la mítica sección de trasnoche Pantalla Abierta -las “paralelas”, para los amigos-, una selección bizarra de cortos nuevos y viejos, donde la consigna no es ni más ni menos que matarse de risa, a veces con, a veces de, los delirios que pasan por la pantalla, que son festejados o destrozados sin piedad en vivo y en directo por los asistentes (no hay ejercicio de crítica más divertido ni más extremo que pedir a los gritos en la sala un “FF” o un “Eject”).

La gran ganadora del año fue Mónica Lairana, con su cortometraje María, que se llevó el primer premio de la Competencia Nacional, y el premio Georges Méliès al mejor cortometraje del Cono Sur. María aborda el que fue un tema recurrente entre los cortos del festival: la trata de personas. La cámara es la única que puede permanecer impasible ante la sordidez del universo de la protagonista, víctima de la despersonalización más extrema y atroz. María es una película dura y contundente, y su lenguaje directo puede hacer que se pase por alto el cuidado que esconde su realización: hasta el más mínimo detalle, desde las paredes descascaradas hasta la mugre en unos pies o la comida en un plato, dan cuenta de una situación que excede lo imaginable. María obliga al espectador a sostener la mirada ante lo inconcebible.

La prostitución también fue el tema de otro de los cinco cortos seleccionados para participar del festival UNICA, Bajo el cielo azul (Martín Salinas). Salinas trabaja con lo no dicho para ir construyendo, a partir de mínimos elementos, un contraste feroz entre la inocencia y los juegos de las protagonistas y la explotación a la que son sometidas. Trabajando con la dosificación de la información, Bajo el cielo azul sabe aprovechar la estructura del relato breve para ir preparando el golpe final que deja helado a sus espectadores.

El segundo premio de la competencia nacional fue para Lila, de Sebastián Diesch, una genial comedia que gira en torno del universo del fútbol e ironiza sobre sus rituales y supersticiones a partir de la historia de un equipo chico que debe enfrentar un partido determinante. Los otros dos cortometrajes que participarán del programa UNICA fueron también comedias: Ojos, de Pablo González Pérez, que a partir de un único plano detalle se ríe de las siempre conflictivas relaciones entre directores y actores, y Momentos, corto de animación minimalista y humor negro sobre lo inevitable del paso del tiempo.

Por otra parte, el ganador del premio “Tato Miller” que otorga el SICA fue Toda esta sangre en el monte, de Martín Céspedes, documental de denuncia sobre la violencia y  los abusos sufridos por el movimiento campesino en el monte santiagueño.

Pero además de las películas, si hay algo a destacar en las Jornadas de UNCIPAR es el clima amigable que propicia el intercambio entre realizadores, programadores, críticos, y demás trabajadores y entusiastas del mundo del cine. Y en esta edición esto tuvo un resultado muy prometedor, con la creación de la Red Argentina de Festivales y Muestras Audiovisuales (RAFMA), que después de varios días de reuniones se propone nuclear a los gestores culturales de todo el país para “fortalecer los vínculos  e incrementar los lazos de cooperación entre los Festivales y Muestras Audiovisuales Argentinos, para  profundizar y facilitar el acceso de los espectadores a las producciones audiovisuales y multiplicar los espacios de expresión”, una iniciativa más que interesante a la que habrá que estar atentos en el futuro.

A años luz de la pose y el esnobismo que a veces aquejan a los festivales más grandes, las Jornadas de UNCIPAR son un evento descontracturado y festivo, donde en el fondo lo único que importa es ver y hacer cine. Que no es poco.

 

 

TODOS LOS PREMIOS

 

COMPETENCIA INTERNACIONAL

 

JURADOS: GABRIEL FRESTA (Crítico Cinematográfico), NATURAL ARPAJOU (Directora), PATRICIA PRIMON (Distribuidora Cinematográfica).

 

GANADOR: “JUNKYARD” de Hisko Hulsing. (Holanda) – Por la belleza brutal de la animación y la narración, refrescando una realidad reconocible y angustiante.

SEGUNDO PREMIO: “MEATHEAD” de Sam Holst. (Nueva Zelanda) – A través de un guión sutil y una realización certera, muestra con precisión el abrupto paso al mundo adulto, la frialdad, la crueldad, la carne y la pérdida de la inocencia.

 

Mención del Jurado: “LA BODA” de Mariana Sseresesky. (España) – Por contar con simpleza y mucha creatividad la realidad del inmigrante ilegal y oculto.

 

COMPETENCIA NACIONAL

 

JURADOS: JOSE CELESTINO CAMPUSANO (Director), EDUARDO MINERVINO (Periodista), LUIS KRAMER (Periodista), DANIEL DE LA VEGA (Director)

 

PRIMER PREMIO: “María” de Mónica Lairana. – Por el riesgo artístico y el compromiso

social.

 

SEGUNDO PREMIO: “LILA” de Sebastián Diesch. – Por el tratamiento lúdico de una

temática costumbrista que retrata un aspecto de la cultura popular.

 

Mención: “EN CARNE VIVA” de Federico Esquerra, por realización integral.

Mención: A “CUCHI” de Emanuel Moscoso, por la dirección de Arte.

Mención: Mejor Actriz, Susana Varela por “CORAL” de Ignacio Chaneton.

 

CORTOMETRAJES QUE PARTICIPARÁN EN PROGRAMA “UNICA”

2013 EN AUSTRIA

“MARIA” de Mónica Lairana.

“LILA” de Sebastián Diesch.

“OJOS” de Pablo Gonzalo Pérez.

“MOMENTOS” de Pablo Polledri.

“BAJO EL CIELO AZUL” de Martín Salinas

 

PREMIO “GEORGE MÉLIÈS” AL MEJOR CORTOMETRAJE DEL

CONO SUR (ARGENTINA, CHILE, PARAGUAY, URUGUAY)

 

“MARIA” de Mónica Lairana.

 

PREMIOS “TATO MILLER” OTORGADO POR SICA (SINDICATO

DE LA INDUSTRIA CINEMATOGRÁFICA ARGENTINA)

 

JURADOS: Roberto Bernardis, Alicia León.

 

"TODA ESTA SANGRE EN EL MONTE", de Martín Céspedes.