Verdad y consecuencia

Solo la verdad, de James Vanderbilt

El cine centrado en periodismo tiene códigos (reporteros heroicos, impunidad) y también muchos clichés. Digamos que no es necesario tener una vida disfuncional o estar siempre apurado para representar a un profesional de los medios, aunque la pantalla insiste en mostrarnos esas caricaturizaciones. A pesar de que la inflada En primera plana se lleva el gran premio en cuanto a la adopción de lugares comunes, Solo la verdad es bastante fiel a los dictámenes del subgénero, y en especial a esa obra ineludible que es Network (1976).

Lejos de la vocación satírica de Sidney Lumet, pero dotado de la misma habilidad para tejer un entramado generoso en información, el director James Vanderbilt recrea una investigación realizada por un grupo de periodistas del programa 60 Minutes, de la cadena CBS, que revelaba ciertas irregularidades en el paso de George W. Bush por la academia militar. Lo delicado del asunto es que el golpe noticioso irrumpió en el año 2004, en medio de las elecciones que concluyeron con un nuevo mandato para el cuestionado presidente. Demostrar que el republicano era un mal soldado bastaba para defraudar a sus votantes más nacionalistas.

Bajo un título que de alguna manera refleja la postura del realizador frente al caso (en inglés es Truth), la cinta no desperdicia detalles a la hora de seguir la pesquisas, basadas en entrevistas en off y recolección de documentos. La acusación será sin embargo cuestionada por los coludidos medios de la competencia y por los directivos de la estación, quienes terminan despidiendo a los responsables por mal desempeño del oficio. Detrás se esconde, por supuesto, una poderosa red de protección.

Los héroes de la historia son el equipo investigativo liderado por la productora Mary Maples (Cate Blanchett) y el hombre ancla Dan Rather (Robert Redford). A través de ellos, ideológicamente inclinados hacia la izquierda, Vanderbilt pareciera esbozar una inquietud que no queda del todo resuelta: ¿cómo balancear la búsqueda de la verdad con las ideas políticas? ¿Cómo ser imparcial y mantenerse al margen de las propias creencias? Tomando en cuenta que Solo la verdad se basa en las memorias de Maples, estos profesionales son obviamente ejemplares, y si la ideología tiene algún efecto en ellos este es completamente condenatorio: una talón de Aquiles para que sus detractores puedan sentenciarlos.

Redford, quien brilló en Todos los hombres del presidente (1976), parece estar a gusto en este tipo de producciones que se preocupan por los pormenores de la democracia, pero es Blanchett quien le otorga una plusvalía gracias a una actuación convincente. Su Mary Maples es la mujer fuerte que abunda en el cine sobre periodistas, pero la actriz se encarga de matizarla con toques de fragilidad, como si atacar implicara también desgastarse un poco.

¿Maniqueísmo? Por supuesto. De hecho, CBS denunció a la película de faltar a la verdad, pero probablemente el subgénero necesita de ese sesgo para instalar su propia épica. Este no es un informe objetivo sino una ficción que confía en los arquetipos para generar emociones, como todas las películas. Y esta es, de alguna manera, la historia de David y Goliat sin el final feliz.

 

Solo la verdad

Truth

De James Vanderbilt

2015 / Australia - Estados Unidos / 125’

Estreno: 31 de marzo (Distribution Company)