Cuerpos invadidos

Con la excusa del estreno de su última película, repasamos brevemente la filmografía de Anahí Berneri.

Un año sin amor (2005)

Si el personaje de Juan Minujín va descubriendo de a poco cómo es su nuevo cuerpo infectado, Anahí Berneri intenta encontrar las formas para los temas que serán sus futuras constantes. Un año sin amor es la historia de dos búsquedas: la de un chico que busca chicos y cariño durante el que supone que será su último tiempo de vida, y la de un cine que se busca a sí mismo.

 

Encarnación (2007)

Lo primero que hay que decir de Encarnación es que es una de las películas más bonitas y queribles del cine argentino. La cámara (ahora sí en el lugar en el que tiene que estar), hipnotizada con Silvia Pérez y sus reflejos en los miles de espejos que hay en la película, parece fundar un nuevo star system. Cada respiro que toma, cada movimiento que hace la veterana vedette es encantador. Y parece una combinación entre lo más celestial e inalcanzable de una diva hitchcockiana y un póster rústico de gomería.

 

Por tu culpa (2010)

Sí, claro que Por tu culpa es una película de entrecasa, realista y lo que quieran. Pero algo de la materia del género puedo palparse en ese cuento que no se pretende asombroso pero lo es. Los chicos gritando, la tele prendida, la superposición de sonidos recuerdan al Spielberg de los setenta, que comenzaba las películas con niños haciendo quilombo por todos lados en una escena familiar bien realista hasta que llegaban los extraterrestres. EnPor tu culpa no llegan los extraterrestres, pero vaya que la noche se da vuelta.

 

Aire libre (2014)

Berneri otra vez quiere filmar la intimidad, en este caso, la de una pareja de hace muchos años golpeada por la rutina, pero con proyectos de unión (una casa con jardín), cuando sus cuerpos, sus reflejos, los llevan en direcciones opuestas. Ya el set no es una casa, casi una habitación; son varias, porque todo se abre en busca de un aire renovado, de un respiro. Pero, como en un lavarropas, todo da vueltas hasta chocarse. Las fuerzas centrífuga y centrípeta del cine colisionan en el tire y afloje propio de la transformación de la dinámica de la pareja.