Hermosos Perdedores Pop

De Agustín Arévalo (Argentina) - MÚSICA

La estación de Temperley recibe mansa la llegada del grafiteado tren que va y viene del sur y del centro-norte del conurbano bonaerense. Esas calles caminadas con el corazón son las mismas que los hermanos Rial, Santiago y Esteban (grandes cronistas de rock, dos autoridades de la contracultura más auténtica y valiente), junto con Marcos Fontana, Mariela Bruzzone y Charly Piesco, patearon y seguirán pateando. A ver, vamos al punto: cuando sos grande te recuerdan por adueñarte de los lugares. Perdedores Pop, la banda de ellos, es una banda del sur. Ahora bien, no hay que pensar esto como un límite sino como una virtud: para saber adónde ir hay que saber desde dónde se va. Y les bastaron dos años, dos discos y algunos temas para quedar alojados en el hipotálamo de toda una generación: hacia allá iban. Si hasta los grandes músicos de la actualidad buscan la pared en la medianera de Perdedores Pop. Rasquen, rasquen un poquito y lo descubrirán ustedes mismos. Con registros hogareños de la golden age de la vida, el testimonio lo-fi y videocasetero de Hermosos Perdedores Pop marca el pulso entre la nostalgia barrial, los años que se fueron, los goles del Rojo y toda la verdad de uno de los secretos mejores guardados del indie nacional. Las melodías y los recuerdos caen como truenos: las décadas pasadas son más nervios que epifanías. Aquí se atestigua el surgimiento de la banda de la que, según acreditan algunos periodistas, “se habló más de lo que se la escuchó”.