Ritmo, poesía y video

Tras años de capa caída, el videoclip volvió a la carga, de la mano de las plataformas virtuales, y coincidiendo con el estallido del rap en Argentina. Así nació así el “trap”, y en su búsqueda por posicionarse los músicos recurren a estos nuevos directores, creativos y modernos, que les aseguran cataratas de likes en YouTube.

Concebido como herramienta de promoción para vender discos, y tras sobrevivir a varias batallas dictadas por los cambios generacionales y de formatos, el videoclip transita hoy una vida nueva. Tras conocer tanto el esplendor de la alta rotación como el olvido, ahora reluce con valor propio en las plataformas virtuales (principalmente, claro, en YouTube) y tiene en la cantidad de views la cifra que marca la relevancia de un single o un artista. Este nuevo paradigma del videoclip coincide con el estallido del rap en Argentina. La expansión forjada por el género desde hace años se consolida en la actualidad gracias a la repercusión alcanzada por las competencias de freestyle y también por el peso propio del hip hop que, a su vez, sintoniza la fiebre global detonada por un subgénero diabólico, un salto evolutivo de esta música que es mirado de reojo por algunos puristas: el trap.

La ostentación propia del rap, esa recurrencia por mostrar conquistas y adquisiciones como trofeos de lujo, es una marca de estilo que en los videoclips se traduce en la cantidad de visitas logradas. Tener el video adecuado puede terminar de poner en valor una canción, y los músicos lo saben. Lo que está pasando con el rap y el trap en Argentina forma un movimiento único, una industria, para algunos secreta, que crece gracias a Internet y las redes, donde sus artistas cosechan cientos de miles de seguidores y millones de reproducciones de sus videos y construyen un fenómeno que no se repite en ningún otro género.

En un mundo que ya aburre de tanto mirar hacia el pasado, el rap y el trap son arte del presente que mira hacia el futuro. En Argentina hay exponentes que en muchos casos son adolescentes que rápidamente se vuelven íconos generacionales, figuritas de su tiempo. En este escenario surgió una camada de directores independientes que están retratando la ebullición de este movimiento, jóvenes que vienen de la fotografía y que pusieron en marcha su pasión por el rap a través de la producción de videoclips. Sus trabajos transponen el espíritu del género en imágenes, en lo que es todo un registro de época que se sirve tanto de marcas locales como de tendencias mundiales. Jonathan Jones, César Flores y Facundo Ballve son algunos de los responsables del momento que está viviendo esta escena, autores que son buscados por muchos artistas que desean posicionar sus carreras.

 

Indigo Films - Jonathan Jones

“Hace cuatro años, cuando comenzamos a trabajar con La Conección Real, prácticamente nadie hacía videos. En cambio hoy en día hay una nueva generación de filmmakers con ganas de aportar a la escena, y eso hace que todo crezca de forma exponencial y con gran rapidez”. El que habla es Jonathan Jones, un joven fotógrafo nacido y criado en Temperley que desde su adolescencia se involucró con el hip hop practicando breakdance (uno de los cuatro elementos que forman a esa cultura, junto al rap, el DJing y el grafiti).

Luego de algunos años, Jones descubrió que quien había sido su maestro de breakdance se había convertido en uno de los principales exponentes del rap en Argentina bajo el aka Nukleo. Cuando ambos se reencontraron rápidamente comenzaron a trabajar juntos. Comenzaron haciendo fotos y armando flyers. “Hasta que llegó la nueva era de las reflex que filmaban”, dice Jonathan, “y grabé mi primer video sin saber que ese sería el futuro de mi carrera”. Así comienza la historia de Indigo Films, la productora con la que el Chino, como también lo conocen, lleva realizados más de cuarenta videoclips.Sus trabajos se caracterizan por captar el espíritu callejero del rap a través de una visión cruda con un recurrente uso del slow motion, como intentando detener el tiempo en ese lugar donde parece no transcurrir nunca: el barrio. Esta estética está presente en sus videos con raperos de un estilo más clásico como T&K y Urbanse, pero Jones también tiene trabajos de una marcada inspiración cinematográfica realizados con una producción mínima, como “Me quiero ir”, una fantasía bucólica de escape de la ciudad protagonizada por Núkleo que cruza a Cuenta conmigo con Into the Wild; y también “Cartas de guerra”, de Alan Mc, un drama bélico grabado en un predio de paintball. Sobre su forma de trabajar, Jones dice: “Por lo general el artista suele venir con alguna idea, pero me destaco más por realizar una contrapropuesta de lo que a mí me generó el tema, teniendo en cuenta los recursos con los que cuento en ese momento”. Y concluye: “Tratamos de buscar una estética para cada video, siempre manteniendo la esencia de la música que hacen los pibes”.

 

Dirty Films - César Flores

César Flores nació en Perú en 1988 y vive en Buenos Aires desde 2007, en el barrio de Mataderos. A los 15 comenzó a mirar videos de rap en YouTube y a grabar videos de skateboarding. “Siempre me identifiqué con el género urbano”, confiesa. Su impulso y su interés por la fotografía lo llevaron a estudiar en el IFA, pero asistir a las clases no era para él: “Sentía que podía mejorar mis conocimientos más rápido por Internet y claramente sacando fotos, pero en el fondo ya sabía que iba apuntando para los videos”, reconoce.

A principios de año, contactado por amigos en común, César grabó el primer videoclip de su productora Dirty Films, “Txdx Violeta”, interpretado por Dirty K & Duki. Esa experiencia le marcó el camino para trabajar con algunas de las principales promesas del género, Mc’s provenientes del mundo de las batallas de freestyle que buscaban hacerse un camino en la música.

A mediados de año, César sumó a EmeCreative a Dirty Films y desde entonces graban en conjunto, asociados con Varv Producciones en lo que respecta a vestuario y make up. El trabajo de esta productora se especializa en el trap, mediante videos de rondas nocturnas alucinadas, una lisergia urbana que mimetiza con ese sonido de zumbidos narcóticos. Los videos de Dirty llegan con comodidad los cientos de miles de visitas, y en algunos casos alcanzan a recolectar un puñado de millones. “Siempre buscamos hacer algo de calidad, a través de un guion o dando un concepto a las cosas que mostramos en los clips. Nos gusta diferenciarnos y siempre probar cosas nuevas, ya que en este momento el panorama audiovisual de lo que es rap/trap está un poco virgen, y a medida que crece salen trabajos con más producción”, dice César.

La marcada proyección del trabajo de Dirty Films llevó a la productora, en menos de un año de vida, de trabajar con artistas en ascenso a encargarse de proyectos de una exposición y un perfil mucho más alto como es el caso de su último trabajo, “Anhelo”, el debut musical, también en clave trap con autotune incluido, del mediático Federico Bal.

 

Anestesia Audiovisual - Facundo Ballve

La vida de Facundo Ballve cambió para siempre cuando a los doce años su padrino le regaló su primera cámara de fotos, casi al mismo tiempo en que había descubierto el rap. En ese momento, ambos elementos, fotografía y hip hop, hicieron una simbiosis definitiva para este pibe de Pilar que hoy tiene 21 años. Luego de terminar el secundario, Facundo ingresó a la FUC para estudiar iluminación y cámara. “Me la pasaba yendo de rodaje en rodaje, me encantaba, pero a vivir lejos de Capital se me hacía muy complicado”, cuenta. Así fue como, luego de tres años, Facundo dejó la carrera para meterse de lleno en el ambiente del hip hop trabajando como fotógrafo para un estudio. Cubría eventos y de a poco fue ganándose un nombre en el ambiente. “Lo hacía gratis pero sabía que todo mi esfuerzo iba a dar sus frutos en algún momento”, reconoce.

En octubre de 2016 los integrantes de La Cofradía lo convocaron para hacer el video de “Ghetto Life”. El resultado los dejó sorprendidos. “Hicimos, con muy poca plata y sin equipo de producción, un video que parecía de afuera, y eso era exactamente lo que el hip hop necesitaba”. Esa fue una bisagra para Facundo: “Empecé a trabajar sin parar. Entre mi trabajo de fotógrafo y las audiovisuales no daba abasto. Hacía un video por semana, a veces dos. Hubo un mes en el que filmé 12 videoclips”. Al día de hoy Ballve tiene en su haber casi 40 videos de rap en los que trabajó con más de 25 artistas de la escena nacional e internacional. Sus trabajos son muy diferentes entre sí, como los músicos que retrata. “Muchas veces me vienen con ideas muy disparatadas, pero yo no le digo que no a nada. Si no se puede, te propongo algo parecido, pero nunca vas a escuchar un no de mi parte. Yo produzco, edito, filmo y distribuyo el material. El trabajo que hago es muy desgastante. Lo que en las grandes producciones es hecho por 20 personas, o más, yo tengo que hacerlo solo, pero no me quejo. Me encanta”, dice.

La repercusión de sus videos no pasa desapercibida y su equipo de producción está comenzando a expandirse: “Debemos dar un paso de calidad para llegar a la vanguardia mundial. Tenemos todo el capital humano y creativo para lograrlo. Estamos empezando un nuevo camino y hay que saber acompañarlo”.

 

5 del rap

Cinco videos para entender el gran momento de la producción de videos de rap en Argentina, desde exponentes de la vieja escuela hasta la sangre nueva, y envenenada, del trap.

 

1) “Writing Classics”, T&K ft. URBANSE (Jonathan Jones, Indigo Films)

Jonathan Jones logra captar con estilo propio al barrio y su espesor mítico como un hábitat particular donde las vías del tren, el kiosco y la vereda son tanto escenarios principales como sedes de pertenencia a las que les dedica inagotable devoción. T&K es un rapero militante de lo clásico y reza: “El tiempo se congela y así se queda, lejos de las nuevas mierdas”.

 

2) “Kongo”, Kaktov (Facundo Ballve, Anestesia Audiovisual)

Kaktov es un tatuador de Zona Norte que está iniciando su carrera solista. Para filmar Kongo se encontró con Facundo Ballve en las playas de Barcelona a las cinco de la mañana y sin dormir. El resultado es un trap a la luz del día, pegajoso y de colores brillantes. Una psicodelia tutti-frutti que resuena en el alba como una fiesta tóxica en medio de la jungla.

 

3) “Txdx Violeta”, Dirty K & Duki (César Flores, Dirty Films)

La reunión de un grupo de amigos en un ambiente cerrado y nocturno sucede entre declamaciones personales (“Quemo todas mis dudas, esa es mi cura para volar”, “Estoy esquivando el pecado y la ruina para no terminar temprano mi vida”) y humo lila como en una congregación liberadora que espera encontrar la redención al amanecer.

 

4) “El hombre bueno que fue al infierno”, Mustafa Yoda (Celeste Lois y Nazareno Alba, Jetlag)

“El hombre bueno que fue al infierno” es un drama de época, con reminiscencias tanto del western como del cine de terror, en el que Mustafa Yoda, un viejo guerrero de la escena local, predica como un juglar desquiciado que escupe sus rimas hacia las llamas de un bosque oscuro.

 

5) “Relax”, Paulo (Pepe Vásquez)

El primer video de este adolescente cordobés que habla de la superación personal acompañado de sus amigos mientras juega al básquet superó, en menos de un año, las 16 millones de visitas, y sigue contando. Más allá de ser un single efectivo, es difícil descifrar el secreto de su éxito, pero sí podemos decir que tiene un momento luminoso, literalmente, que demuestra lo efectivo que puede resultar un movimiento de cámara.