Imagínate que sos un joven que ama su aladelta y su moto, que tiene un jopo y disfruta de la libertad. Vivís en Tucumán, sos árabe y tu padre es un tipo estricto que tiene una tienda de telas en una de las calles más populosas de la capital provincial. Y un día tu padre muere y tenés que hacerte cargo del negocio. Y encima sos un títere. Un títere de verdad, de trapo y gomaespuma y algodón.